Hijo mío

 


Hijo mío

La noche ha caído como un rocío sobre mis brazos.
Acuno a mi niño moreno, 
piel de azabache con gotas de aurora.
Sus ojos llenan el mundo y
acarician mi corazón
con motas de quietud.
Un par de soles ardientes
me miran con ternura,
cual un pétalo de rosa,
cual una flor de seda frágil.
Soy madre de tus ojos grandes,
de tu mirada profunda,
del mar de tu corazón infinito.
Te acuno como a un niño 
entre mi regazo;
te adorno con besos y
canciones, con estrellas.
Aún hoy, entre mis brazos,
tu calor tibio mata mi soledad.
Te arranque de la muerte como una piedra preciosa,
y las canciones de mi pecho
rompieron la desdicha.
Hoy huelo tu perfume en tu piel nocturna.
Hueles a rocío y néctar de misterio.
Te has vuelto mi sombra, 
mi compañía en las soledades,
el guardián en las tierras de mi imperio.
Te acuno en mis brazos y me
pierdo en tus ojos de aurora.
Mi niño de la noche,
con ojos de luceros.
Qué bello eres,
¡hijo mío!

Noor Yahann 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Aprender a soltar

Millerey

Bailé