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Mostrando las entradas con la etiqueta Diario de una bailarina

El día en que el cuerpo dijo basta

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  El día en que el cuerpo dijo basta Llevo días caminando con el cansancio a cuestas. No llegó de golpe. Se instaló lentamente, como una sombra que se acomoda en los rincones de la casa. Primero fue el agotamiento. Después la dificultad para concentrarme. Luego la niebla mental, esa vieja conocida que borra palabras, confunde ideas y vuelve pesados los pensamientos. Seguí adelante. Como hacemos tantas personas que convivimos con el dolor crónico: avanzamos un poco más. Terminamos una tarea más. Cumplimos un compromiso más. Hasta que hoy el cuerpo dijo basta. No pude levantarme de la cama. Tuve que suspender mis clases. Sentí una fragilidad difícil de describir, como si toda mi energía hubiera sido absorbida durante la noche. La fibromialgia tiene formas curiosas de hacerse presente. No siempre grita. A veces susurra durante días antes de convertirse en una tormenta. La niebla mental llegó acompañada por la alodinia en el cuero cabelludo, ese dolor absurdo que transforma una simple ...

Lo que nadie te cuenta sobre volver a bailar después de una lesión

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Lo que nadie te cuenta sobre volver a bailar después de una lesión Cuando una bailarina se lesiona, la conversación suele girar en torno a diagnósticos, tratamientos y tiempos de recuperación. ¿Cuántas semanas de reposo? ¿Cuándo podrá volver a entrenar? ¿Qué ejercicios debe hacer? Pero hay una parte de la recuperación de la que se habla mucho menos. La parte emocional. Porque volver a bailar después de una lesión no consiste únicamente en sanar tejidos, músculos o articulaciones. También implica reconstruir la confianza en un cuerpo que, en algún momento, dejó de sentirse seguro. El miedo al movimiento Hay un instante que marca un antes y un después. No es el momento de la lesión. Es el momento en que vuelves a intentar moverte. Quizás sea un giro. Un shimmy. Una ondulación. Un simple desplazamiento. Y de pronto aparece el miedo. No porque el movimiento sea peligroso, sino porque tu memoria recuerda el dolor. El cuerpo guarda recuerdos. A veces, incluso después de que la lesión ha mejo...