Lobos

 


Lobos

Me decepciona la vida,

el rotundo decrepitar de mis derrotas,

de mis pasos en falso,

de mis alas rotas.


No encuentro refugio en esta tormenta,

y solo hallo lobos hambrientos en el camino,

esos que huelen la sangre fresca en la distancia.


El mundo se ha vuelto un lugar mezquino,

donde no encuentras cobijo ni un sitio donde descansar.

Los rostros se han desdibujado

y las caretas se caen a pedazos,

mostrando rostros negros.


Sola y asustada me encuentro con las desdichas

que marcan el tiempo de los presentes.

Sollozo hacia mis adentros.

No quiero salir al mundo,

no quiero acabar comida por los monstruos en cada esquina.


Voraces fauces insaciables

se retuercen en el veneno de sus palabras.

Mundos llenos de prepotencia

arrancan corazones jóvenes y se los comen.

Las bestias están afuera,

esperando el momento oportuno.


Enojada con el mundo,

enojada y con pena.

Desando mis pasos, volviendo hacia atrás.

El frío no se ha ido

y destejo lo tejido.

Un nudo ha cerrado mi boca,

mustia, silenciosa, quimérica...


Parchando recuerdos rotos,

parchando heridas frescas.

El destino se ha ensañado conmigo

y la ruleta jamás cae en mi número elegido.


El cielo se cae sobre mí,

y aún camino entre lobos.




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