Caos

 


Caos...

El reloj ha detenido su andar. Todo corre en cámara lenta, como en esa fracción de segundo en la que el tiempo se hace eterno en medio de una catástrofe. Estoy a la espera de que el reloj marque el siguiente segundo.

El caos regresa con una nueva forma, con un nuevo temor, con las cosas a medio hacer, con la vida en la mitad de la calle, con los sueños truncados por la mitad. Todo se ha detenido y no sé por dónde comenzar. Mi corazón late con fuerza, mi cuerpo busca la quietud que parece haber olvidado. La ausencia de dolor aún parece un sueño equivocado. Aún guardo miedos... aún enciendo la luz para espantar las alimañas.

Estoy en el purgatorio, ni aquí ni allá. En una habitación blanca donde todo queda suspendido.

 Aún no recupero fuerzas, aún me falta el aliento; apenas voy sacando los pies del infierno...

Un relámpago ha quedado detenido, partiendo en dos el cielo. La hendidura marca un lado azul y el otro negro. Mis ansias enloquecen dentro de mí, y en las venas el sonido de un laúd fluye como un torrente irrefrenable. El silencio y el minuto eterno gobiernan afuera. Adentro, la música empieza a sonar. Sin embargo, aún estoy en la delgada línea del purgatorio

Noor Yahann


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