Preservar mi cuerpo
Preservar mi cuerpo
Hay un momento en nuestras vidas en el que debemos tomar decisiones difíciles.
Preservar mi continuidad en la danza me ha llevado a hacer recortes. Preservar el cuerpo como el mayor tesoro de mi existencia significa muchas cosas. Dejar de dar clases es una de ellas, aunque no lo desee. Ensayos más cortos, más espaciados; coreografías menos exigentes. Mermar mi propia ideología de la danza.
"Un ensayo bien hecho vale más que mil marcaciones."
En un cuerpo con dolor crónico, duele, y no poco. Pero aún intento moverme.
He entrado en modo supervivencia y, aunque cueste, mi mundo es y ha sido bailar. Quizá para algunos esto no sea importante. Dirán que busque otra cosa para hacer...
Pero, para quien la danza se convirtió en el eje de su vida y en su forma más profunda de expresión, no es tan sencillo.
La pasión no tiene explicación, y soy consciente de que la vida de un bailarín tiene un límite. Pero la mía fue arrebatada; me la robó el destino. Y batallo día a día con algo que me subyuga: el dolor crónico.
Mi operación solo alivió el dolor fantasma. Sin embargo, el dolor físico aún permanece incrustado en mis huesos.
No hay soluciones mágicas. La única diferencia está en lo que hacemos con aquello que nos tocó vivir.
Por momentos decaigo; por momentos mis ilusiones vuelven a remontar vuelo...
Es como el oleaje del mar.
Muchas veces se convierte en tormenta.
Noor Yahann
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